Joba Arriba, Distrito Municipal.-En la actualidad gozamos del privilegio de tener muchos críticos, tanto en las redes sociales, así como en diferentes medios de comunicación masiva. Hemos tenido la oportunidad de sentir en nuestros oído críticas a lugar, sobre la realidad educativa, pero también severas y mala intencionada sobre la realidad que vive el docente en esta sociedad. En realidad no han analizado nuestro contexto por lo que les invito primero a situarse en situaciones similares con un sueldo degradado y comparado con lo que ganaba un docente en el último tercio de los años de los 80, con una sociedad en crisis, descomposición en todos los órdenes, bajo una pérdida de valores creciente, a todo sentir vertical y horizontal que usted se pueda imaginar. Nos gustaría que los que le gusta teorizar sin base se lancen a estudiar los problemas actuales de nuestro sistema educativo y que se sitúen, necesariamente, en el contexto de los profundos cambios sociales y educativos que se han vivido en las dos últimas décadas por tres razones bien precisas:
1. Es necesario eliminar el desconcierto. Si las circunstancias han cambiado, obligándonos a replantear el
2. El estudio de la influencia del cambio social sobre la función docente puede servir como una llamada de atención a la sociedad, padres, medios de
3. Sólo a partir de una visión global consiente de los nuevos problemas generados por la influencia de estos cambios, sera posible diseñar unas pautas de intervención capaces de mejorar la calidad de nuestro nuevo sistema educativo. Las nuevas respuestas deben plantearse simultáneamente en
a. Imagen social de nuestro sistema de enseñanza (relaciones sociedad-sistema educativo, apoyo de la sociedad, sociedad educativa).
b. Condiciones de trabajo de los agentes del sistema educativo (dotaciones de
c. Formación de profesores para afrontar las nuevas expectativas sociales (formación inicial y formación continua).
Ningún cambio será posible sin estas atenciones al maestro si la utopía de expectativas sobre la sociedad y aumento de exigencias sobre los profesores y el reciclaje de su salario. Me da nostalgia y me acuerdo de unas de las obras literaria representativa de la narrativa de no ficción dominicana a principio de la tiranía de Trujillo, “Over” de Ramón Marrero Aristy Castro, quien Muestra en su novela el deplorable estado en que trabajaban los obreros de la caña, la explotación de quienes obraban en los ingenios azucareros de la isla. Situación que vivimos médicos, maestros y otros empleados público.

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