
El pasado 4 de abril, se cumplió un aniversario del nacimiento de Américo Lugo, urge la puesta en relieve de este apóstol de la dignidad intelectual dominicana. Sin reparos ante su salud y el rescate de su casa, Lugo renegó a los cargos públicos que le ofreció Trujillo en 1934, supeditados a que escribiera una historiografía acomodaticia al imberbe régimen totalitario. En su famosa carta al presidente (1936), evocó ese hecho, recurriendo a conceptos de Voltaire:
-Unhistoriógrafo o historiador oficial huele a palaciego y cortesano, y yo soy la antítesis de todo eso…
-Es muy difícil que el historiógrafo de un príncipe no sea embustero, el de una república adula menos, pero no dice todas las verdades.

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