
Las reuniones familiares pueden ser el cauce para la actualización de la moral familiar y de las emociones de todos los miembros de la familia, así como el medio para presentar temas fundamentales, como crisis y logros cotidianos, de los que “no hay” ocasión de hablar en la convivencia diaria, tales como el matrimonio, los hijos, las amistades, el trabajo, los estudios y demás consideraciones emocionales, espirituales o económicas.Todos los problemas familiares son importantes, desde un posible caso de drogadicción, hasta el repudio a la sopa de verduras o la importancia de rezar juntos. Algunos son más urgentes que otros. Algunos son más fáciles de resolver que otros. Pero todos son importantes, porque afectan a algún miembro o a toda la familia.
Adoptando mecanismos de este tipo, con dedicación, respeto y la escucha atenta, se creará un “círculo virtuoso” en las reuniones familiares que enriquezca y consolide el respeto, la confianza y la comunicación entre los miembros de la familia.

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